Antes que nada, no hay absolutamente nada de malo en usar toallas sanitarias y/o tampones durante la menstruación si así lo decides. Para muchas personas, por ejemplo, las personas con discapacidad, pueden ser la mejor opción, la más accesible o la más disponible.

Pero, las toallas sanitarias y los tampones tienen varias desventajas en comparación con los productos reutilizables. Aquí tienes algunas de las principales que debes considerar si estás pensando en cambiar.

Más residuos

Todos conocemos el impacto negativo que pueden provocar los productos desechables sobre el medio ambiente y sobre nuestros cuerpos. En Argentina más de 12 millones de personas menstrúan, lo que se traduce en más de 130 mil toneladas de residuos por año, sin considerar las cajas, envoltorios, aplicadores y manuales de instrucciones que se suman a los productos.

En promedio, las personas que menstrúan tienen ciclos durante unos 35 a 40 años de su vida. ¡Eso equivale a 480 periodos!

Más cambios frecuentes

Para prevenir fugas por desplazamientos en la ropa interior, y picazón por la humedad, en general es necesario realizar cambios del producto con más frecuencia, hasta cada hora, lejos de las ocho horas recomendadas en el envase. La garantía de un día completo de la mayoría de los productos desechables para la menstruación dista bastante de su uso real.

El costo de menstruar

El acceso a productos como toallitas sanitarias, y tampones representa un costo mensual económico adicional para las personas que menstrúan, y constituye un factor de desigualdad especialmente a aquellas con menores ingresos, mayores niveles de precariedad laboral, desempleo y pobreza.

 

Queremos concientizar sobre higiene y gestión menstrual más inclusiva y eficaz, y modificar percepciones negativas o estigmas en torno a la menstruación.